Epístolas Surianas

De Julio Ayala Carlos

Esquivel, y el gusto por el presupuesto

ES EVIDENTE QUE LE AGARRÓ GUSTO AL PRESUPUESTO, al dinero público, o lo que es lo mismo, al dinero ajeno. Por supuesto, no es el único, pero sí una muestra de que quienes se dicen de izquierda, nada más llegan al poder, es decir, donde hay dinero, inmediatamente se encariñan y se engolosinan con él. Por eso es que se aferran al cargo, con todo y que haya compromisos pactados, con todo y que haya acuerdos de que sólo un año gozaría las mieles del poder.

Decía, ciertamente que no es el único, pues otros de sus compañeros de partido hicieron lo mismo, es decir, aferrarse al cargo de presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, pues en automático se convierte en el mandamás del manejo del presupuesto del Poder Legislativo que, por si muchos no lo saben, es de más de 500 millones de pesos al año, los cuales se manejan a discreción y con la mayor opacidad posible, en razón de que ni siquiera los diputados conocen a ciencia cierta cómo se utiliza.

Así es. Primero lo hizo Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, quién desde la delegación de los programas federales en el estado, pretendió seguir manejando el presupuesto del Poder Legislativo al imponer en el cargo que había dejado, al también diputado Antonio Helguera Jiménez, quien a su vez maniobró para quedarse en la presidencia de la Jucopo, ignorando los acuerdos pactados de dejar, al año, la coordinación de la fracción parlamentaria de Morena.

En efecto, con todo y que cabildeó con sus compañeros de partido, Helguera Jiménez no logró quedarse en la presidencia, y en consecuencia dejó de manejar el presupuesto a su libre antojo, dando paso a otro diputado, también de Morena, Jesús Villanueva Vega, quien al ser designado coordinador de la fracción parlamentaria de Morena, en automático se convirtió en el titular de la Jucopo, y quien  al cumplir un  año en la misma, como había sido el acuerdo entre sus compañeros de partido, le entregó la estafeta a Alfredo Sánchez Esquivel, con quien concluyó la 62 Legislatura del estado.

Hay que decir, para quienes no lo saben, que el partido político que obtiene la mayoría de diputados, es quien encabeza la Junta de Coordinación Política del Congreso del estado, y en consecuencia, el diputado que la preside se convierte en el administrador del presupuesto, lo que no es cosa menor, pues como ya hemos dicho, es de más 500 millones de pesos al año, lo que lo convierte en el hombre más poderoso, por encima incluso de quien preside la Mesa Directiva, que es la representante jurídica del Poder Legislativo.

En fin que “haiga sido como haiga sido”, Sánchez Esquivel se convirtió de nueva cuenta en diputado local, y nuevamente en presidente de la Jucopo, luego de que su partido obtuvo la mayoría en la actual 63 Legislatura, y él otra vez coordinador de la fracción parlamentaria de Morena, con el acuerdo de sólo estaría un año, que se cumple en septiembre próximo, como consecuencia de la rotación de espacios.

Sin embargo, los hechos demuestran que el “indio blanco”, mote ganado porque llegó al Congreso alegando que es indígena, sin serlo, ya le agarró devoción y cariño, no a las comunidades indígenas de Ayutla, de donde es originario, sino al presupuesto que maneja en el Congreso, de tal forma que al igual que Higuera Jiménez busca quedarse en el cargo hasta que concluya la 63 Legislatura, para lo cual anda repartiendo despensas entre los propios diputados, para que lo avalen.

“Tiene que irse”, dicen diputados de Morena; “debe dejar la coordinación parlamentaria”, señalan otros. “Ese fue el acuerdo”, puntualizan algunos más”, mientras que Sánchez Esquivel argumenta que no hay nada, y que si hay cambios será por consenso, mientras hace amarres con algunos de sus compañeros para que se quede en la coordinación de su fracción, y de ahí continuar como presidente de la Jucopo y el que parte y reparte, gastándose el presupuesto del Congreso del estado.

Hay que decirlo. Los hechos también demuestran que al todavía presidente de la Jucopo lo que menos le importa es el Congreso, ya no sólo en la elaboración y aprobación de leyes, o en la fiscalización de los recursos públicos a los que está obligado, sino también en su parte administrativa para su buen funcionamiento, pues a casi un año de la actual Legislatura, el Poder Legislativo adolece de nombramientos en todas sus áreas, de tal forma que funciona con encargados de despacho, incluida la dirección de finanzas, así como la Auditoría Superior del Estado, cuya operación se encuentra en la ilegalidad de acuerdo a diputados de oposición.

Y es que, lo saben en el Congreso, y en Morena también, Alfredo Sánchez Esquivel es bueno para gastarse el presupuesto, pero malo, malísimo, para operar acuerdos y lograr los consensos que se requieren para que el Poder Legislativo marche como debe ser.

Por último, cabe decir que el susodicho diputado solo derrumbó el edificio que albergaba la Biblioteca del Congreso, alegando que se tenían los recursos suficientes para volverla a construir. Lo cierto es que la obra está parada, y lo que sí hay son enormes charcos convertidos en criaderos de zancudos. Ah, pero eso sí, dice que compró despensas para que los diputados las entreguen a quienes quieran, como si esa fuera una función de los legisladores.

En fin que algo tienen en común Sandoval Ballesteros, Helguera Jiménez y Sánchez Esquivel, además de ser de Morena, y es el gusto por el dinero que no es suyo…

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