*La parábola de la consulta, un juego que hay que saber jugar


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*La parábola de la consulta, un juego que hay que saber jugar

29 octubre 2018
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Opinión 

                                                                            Federico Nogueda Berdeja



Pretendieron orientar y sembrar a la consulta en terreno árido, espinoso, tierra suelta, y en parte lo lograron, pero al final no supieron jugarla, aunque si ridiculizar, y aparentemente hacerla vulnerable.

La aplicaron la parábola del sembrador en el evangelio de Jesús, aquel campesino que sembraba en mala tierra, infértil, pero el desprestigio de los estrategas de la ridiculización, la removió al final hacia el objetivo de los que realizaron la consulta ganar la batalla.

Finalmente, la consulta se realizó cumplió su objetivo en su primera etapa, porque la segunda etapa es echarle abajo el resultado de la encuesta, bajo el argumento que votaron doble triple.

La penetración del daño se calcula en un 30 ó 40 por ciento, es decir estuvieron a punto de lograrlo, aunque el ejercicio en sí de la consulta la salvó, los comentarios de los ciudadanos son, que le gustó que los consulten, fue agradable para algunos pobladores, es una forma señalaron de tomarlos en cuenta.

Independientemente de las críticas u observaciones hacia la consulta de la ubicación del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, el hecho en el fondo fue el de no cambiar y solo seguir en la simulación, todo lo que se vertió contra la consulta, no es otra cosa en el fondo el de no querer nada de cambió, bajo una capa de decir que está mal hecha esa consulta.

Qué daño puede ocasionar un ejercicio democrático como es una consulta, a una sociedad, repito independientemente de los errores, es un hábito sano, los hábitos son los que conforman al ser humano para contar con una conducta hacia la sociedad sana no así delictiva.

La mayoría de los sectores que realizaron la estrategia de ridiculizar la consulta, son sectores con hábitos de simulación, los de seguir con los mismos privilegios, comunicadores que les encanta las payasadas, con algunas excepciones.

El hecho es claro, antes y después de echar andar la consulta, la estrategia contra la ridiculización de la consulta, siempre tuvo una marcación personal todo el tiempo, nunca se le separaron, con el objeto de hacerla reventar y estuvieron a punto.

Ahora de que, si cual es la mejor opción o ser una lástima no construir el aeropuerto en Texcoco, para eso era la consulta, pero también ese fue el temor, por ello optaron por la fábula del sembrador, para que la consulta la sembrara en terrero árido, espinoso, tierra suelta, con apoyo con algunos medios de comunicación.

Pero al final se logró ridiculizarla, hacer creer que fue vulnerable, y por comentarios de la la sociedad, pero más bien fueron algunos medios que vendieron la idea que fue la sociedad, la consulta sigue siendo un ejercicio democrático en sí, la consulta no es buen ni mala, simplemente es un método para instaurar hábitos de ejercicios democráticos.

La conclusión final es, que deben de seguirse esos ejercicios de consulta, donde participemos todos, porque entre más se repitan más nos acostumbraremos a ellos, y formaremos hábitos democráticos permanentes.

Para ir evitando esos hábitos sociales delictivos, sobre todo a las nuevas generaciones, y que ahora esas consultas sigan en materia de salud, educación, turismo, transparencia y demás ramas del poder público. Defendamos el ejercicio de la consulta ciudadana, independientemente de los errores, porque entre más la practiquemos, más nos acostumbraremos a ella.