*Zaragoza, el general incorruptible, aunque también contradictorio


 A propósito del mes de la patria un 8 de septiembre fallece el general Zaragoza      

10 septiembre 2018
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Opinión          
                     
                                                                         

                                                                            Federico Nogueda Berdeja

De espíritu y fortaleza inquebrantable, estratega al cien, aunque más fino y noble todavía en la acción del ataque al general Porfirio Díaz, quien fue gran estratega militar, Ignacio Zaragoza Seguín, ilustra a ese México que necesitaba figuras que destacaran en la formación como nación.

Nace en Bahía del Espíritu Santo, Texas, el 24 de marzo de 1829, cuando todavía la provincia pertenecía a México, y fallece un 8 de septiembre de 1862, en Puebla, ya de regreso de un viaje a la hoy Ciudad de México.

Personaje incorruptible, jamás se prestó a intentos de derrocar a protagonistas que eran considerados benefactores o que ayudaban a la causa, también apolítico, no le gustaba ocupar cargos públicos, aunque los ocupó, fue ministro de Guerra y Marina.

Por ello, ahí la contradicción del General, ya que consideraba de acuerdo a Hurtado y Luisa Lucuix, que para destacar en la batalla no era determinante el cargo militar, por ello en una ocasión cuando lo hacen coronel, lo rechaza, aunque más tarde lo aceptó, ya que le decían que tenía que tener un grado para dirigir las batallas.

Patriótico hasta la medula, el 5 de mayo quiso que fuera determinante para gestación de la nación, y le tocó al general Zaragoza dirigirla, siempre se hace referencia a sus acciones en el campo de batalla, pero la biografía de Hurtado, nos habla del hombre y de su familia.

Zaragoza, aunque siempre se definió como mexicano y nunca lo dudo, en el fondo le entraba esa nostalgia y creaba a esa ambigüedad a la que hacemos referencia de ser contradictorio, es decir, sabía que había nacido en un territorio que ha principio fue mexicano, después EU. 

La mayoría de sus recuerdos de sus antepasados estaban allá, en Bahía de Espíritu Santo, la historia sobre todo del apellido materno Seguín, sus tíos fueron alcaldes, sus primos como: Juan Nepomuceno Seguín, quien tuvo trato en Texas con el general Stephen Austin destacaban en las luchas sociales.

Algunos autores se ha atreven a decir que el general Zaragoza al principio de su formación de identidad tuvo esas batallas, esa lucha interna, pero que al final las venció, pero les dejó esos vestigios de ambigüedad, para ser de repente ligeramente contradictorio, aunque algunos de sus familiares en Texas, se sentían mita de EU y la otra mexicana.

Cuando Zaragoza se gana el grado de General Brigadier, lo rechaza, siendo que era una manera también de seguir ayudando a la causa del país, pero eso si quería seguir siendo parte de la estrategia de las próximas batallas.

Finalmente, Ignacio Zaragoza fue un personaje, inteligente, culto por la parte de su señora madre, María de Jesús Seguín, asistió a la escuela, modesto, contaba con buenas amistades que lo apreciaban como el presidente Juárez, quien le tuvo mucha confianza, y más se decía por ser apolítico.

Ignacio Manuel Altamirano lo definía así: ‘Zaragoza era un general como Morelos, Galeana, Guerrero, Matamoros, es decir, tenía un ojo perspicaz, un arrojo de León, un prestigio que hacía adorarlo, por sus soldados, y todo con un fondo de patriotismo inmenso.

federicosol@yahoo.com.mx